Lisandro
Lovey tiene 12 años, juega como volante y delantero en la categoría Pre Novena
y vive uno de los desafíos más importantes de su corta carrera futbolística:
entrenar en Boca Juniors.
El
joven futbolista surgió en Don Orione Atletic Club de Barranqueras, institución
que fue clave en su formación. Allí dio sus primeros pasos, desarrolló su juego
y recuperó la confianza necesaria para seguir creciendo dentro del fútbol.
Actualmente,
Lisandro combina la escuela con las exigencias del entrenamiento en Boca. Su
rutina comienza a las 7 de la mañana cuando asiste a clases. A las 13 horas
sale de la escuela y a las 13:30 horas parte desde “Casa Amarilla” hacia “Boca
Predio”, donde se encuentra con sus entrenadores y compañeros para entrenar
desde las 16 hasta las 18:30 horas.
En
esta nueva etapa, el joven futbolista se encontró con una estructura de trabajo
diferente, con varios entrenadores y ayudantes de campo que organizan a los
chicos según sus posiciones. Los entrenamientos se enfocan en el desarrollo
técnico, táctico y físico.
“Mis
objetivos son entrenar, seguir mejorando y aprender de cada cosa que nos dicen
los profes. También trato de ayudarme con mis compañeros para seguir creciendo
como persona y como futbolista”, cuenta Lisandro.
A
pesar de este gran paso en su carrera, el joven no olvida sus raíces. Don
Orione ocupa un lugar muy importante en su historia: fue el club que le abrió
las puertas y donde comenzó a construir su sueño.
Desde
Barranqueras hasta Boca Juniors, el camino recién empieza para Lisandro Lovey,
un chico que sigue trabajando día a día con humildad, esfuerzo y la ilusión de
seguir creciendo en el fútbol.




